¿Sabías que en la época romana el Guadalquivir desembocaba en un golfo y no en una marisma? - DestinoGEA

¿Sabías que en la época romana el Guadalquivir desembocaba en un golfo y no en una marisma?

De los Tartesos a la época romana

Así es, en época romana Sevilla tenía la playa muy cerca y desembocaba en Coria del Río (Sevilla). ¿La razón del cambio? Muy sencilla. Estamos hablando del mayor río de Andalucía y de uno de los mayores de la Península Ibérica. En su recorrido recoge el agua y los sedimentos de afluentes provenientes tanto de Sierra Morena como de las Béticas. A eso hay que añadirle la forma del propio valle, que lo protege de las mareas y del crecimiento de una flecha litoral alimentada con los sedimentos de otro gran río como es el Guadiana. Y la pregunta del millon, ¿qué es una flecha litoral? Es una lengua de arena que crece anexa a la playa y que protege de los temporales la zona que se encuentra detrás de ella. Eso facilita que todo el material que lleva el río Guadalquivir, al encontrarse con aguas tranquilas se deposite.
Evolución del estuario de la bahia del Guadalquivir. Autor: Francisco José Barragán

Mapa geológico del relleno de la bahia del Guadalquivir donde se ve su reconsturcción en diferentes momentos

La evolución de la bahía

Entendiendo esto, se entiende la historia reciente de la región. En la época romana Sevilla o Hispalis era una rica villa con un fuerte comercio marítimo, especialmente con Cádiz o Gadir: la puerta del Mediterráneo. Aún no había los cultivos de arroz de la marisma que se producirían siglos más tarde.

Avanzando en el tiempo, resulta aún más comprensible que los Reyes Católicos hicieran de Sevilla el Puerto de las Américas. El calado era suficiente para permitir la entrada de hasta galeras. No sería hasta el siglo XVIII cuando dicho puerto se trasladaría a Cádiz por la disminución del calado. Ya en la actualidad para permitir que siga funcionando los puertos fluviales de la región se producen dragados del fondo periódicos. Los cuales no son especialmente frecuentes por la retención de sedimentos que se producen en la cabecera de sus afluentes, ligada ésta a los embalses. Estos sedimentos son los mismos que nutren a los cultivos arroceros de la región.

Marisma del Guadalquivir

Imagen de la marisma del Guadalquivir

¿Y se puede predecir su futuro?

La respuesta de nuevo es sí. Las actuales marismas, aunque han disminuido su velocidad de sedimentación, siguen perdiendo profundidad. Por tanto, de aquí a unos años es previsible que una parte se añada al gran sistema de dunas que forma la Flecha Litoral de Doñana y otra gran parte se convierta en llanuras aluviales similares a las que ya se encuentran en toda la campiña sevillana y cordobesa.

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